Pura amistad entre el hombre y la mujer

El Rey de los Pendejos

2020.11.02 14:41 barada00 El Rey de los Pendejos

En un cuarto de un hotel barato estaba Juana. Una mujer esbelta, pura belleza. Está sentada frente al espejo. Se retoca cuidadosamente su maquillaje. Un poco de sombra en los párpados. Polvorea sus mejillas. Pasa lápiz labial, Rojo Infernal. Su cabello azabache se chorrea por sus hombros. Está lista vestida, casi desnuda. Tocan a la puerta tres veces, sutilmente. Juana guiñe a su imagen en el espejo y se sopla un beso.
A paso coqueto va a la puerta. Mira por el orificio. Del otro lado, logra ver a un hombre. El está mirando a lo largo del pasillo. Cómo en busca de algo o alguien sospechoso. “Si, ¿diga?” Pregunta Juana. “Soy yo, ‘Cio’ hablamos recién un rato en el teléfono. Juana abre la puerta, escondiéndose detrás. “Pase” le dice Juana, regalando su sonrisa. Cio, sonríe y pasa a la habitación.
Cio es un hombre de casi 40 años. Camisa de vestir, de cuadritos. Usa un Jean/vaquero. Traía puesto un abrigo de cuero, marrón. Estaba empezando a quedar calvo. No lleva pelo facial. Parecía un hombre promedio.
Juana le ofrece asiento y le pide que se ponga cómodo. Cio así lo hizo. “Oye, ven acá, una preguntita ¿Y ese nombre pero tan raro? Cio, ¿que quiere decir?” Pregunta Juana. Ella siempre pregunta. Así rompe el hielo. “Bueno, eso es en sí, mi apodo. Ya. Mi nombre es Tribulcio. Cio, es pues como me han dicho siempre.” Respondió Cio, quitándose los zapatos. Se sonríe Juana, y dice “¿Oh si? Mira que simpático está eso?” “¿Y tú de verdad te llamas Juana?” Pregunta Cio. “Claro mi cielo.” Responde Juana. Cio la mira y se sonríe.
“¿Cuanto es tu donación?” Pregunta Cio. “Acuérdate que la donación, es por mi tiempo. ¿Comprendes? Media hora $150, una hora $250 y la noche entera $1,450.” Respondió Juana y continúo “y bueno si lo que quieres es descargar unas cosas que tengas por dentro y nada más $75” le dijo Juana apuntando al pene de Cio.
El sonríe. Toma su billetera y le entrega la donación a Juana. “Disculpa si me veo muy nervioso. No suelo hacer esto muy a menudo.” Dijo Cio. “A ver ¿que cosa me hablas mi cielo?” Pregunta Juana. “Esto de ...” “¿Estar puteando? ¿Que tiene de malo? Con el queso adentro no se puede corazón. No se puede.” Interrumpe Juana. “Bueno a decir verdad. Siempre he dudado de mi. Si soy bueno o no.” Responde Cio. “Explícame.” Dice Juana.
Cio: “Pues mi primera vez, o lo que se puede entender fue mi primera vez. Estaba en el colegio. Ya. Y estaba con mis amistades y de repente fuimos a casa de mi novia. Mi novia tenía una amiga que era novia de un amigo mío. Bueno, ellos dos no tenían filtros. Y pues se fueron a un cuarto. ¿Me sigues?” Juana: “Si, si. Me imagino que a la gozadera. ¿No?” Cio:“Claro, claro. Pues empecé a provocar a mi novia. Ella se negaba y como siempre insistí. Ya. No. Pues tanto así que por fin llegamos a su cuarto. Y comenzamos a desnudarnos y eso.” Juana: “Ay que rico me imagino fue eso.” Cio:“No, desafortunadamente no.” Juana: “¿Que tú me dices mi cielo?” Cio: “No fue nada bueno. Unas de sus amigas interrumpió. Derrumbó la puerta y se rió. Yo ni se lo había metido. Ya. Y bueno hasta ahí llegué.” Juana: “Pero ella, tú novia, ¿ni te provocó ni nada después de eso?” Cio: “Nada. Dijo que como se me había muerto pues que hasta ahí llegamos.” Juana: “¡Ay, 7 potencias! Pero si no hiciste nada ¿porqué esa es la primera vez?” Cio: “Era la primera vez que estaba desnudo con una hembra. No. Y estaba listo y la logré convencer pero nada.” Juana: “Ay papacito. No importa eso me imagino que fue hace mucho ya. Deja eso atrás. La que se lo perdió fue ella.” Cio: “¿Que más se puede hacer?” Juana: “Bueno no se. ¿Pero tú crees que puedas acabar en 5 minutos?” Cio: “¿Como? ¿Que fue?” Juana: “Bueno mi cielo. Entre tanto habla y habla se te acabó el tiempo.” Cio: “Tu vez siempre caigo de pendejo.”
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2020.10.15 03:22 laplutonisa Astrología y feminismo

Astrología y feminismo
La pandemia que enfrentamos en el 2020 nos ha dejado algo en claro: las cosas no pueden seguir como están y es urgente un cambio radical. Una parte de la realidad que requiere dicho cambio tiene que ver con las relaciones sociales desiguales, y la violencia/discriminación de género es un fenómeno directamente relacionado con ellas. La implementación de este cambio no es fácil ni instantánea, pero considero que posturas como el feminismo hacen un aporte muy valioso para el establecimiento de la sociedad que nos pide la posteridad post-pandemia (aunque esto debió haber ocurrido hace mucho tiempo). Para mí, el futuro es feminista, y lo digo luego del análisis de ciertos tránsitos planetarios recientes que comparto en este artículo.
La astrología se ha convertido en un marco de comprensión histórico que me ha ayudado a entender el por qué de muchos eventos y por este motivo me he atrevido a escribir las siguientes reflexiones. Debo insistir en que éstas parten de mi pura opinión y deben ser consideradas como tal. También quiero resaltar que no soy una mujer biológica, pero no tengo que serlo para apoyar al feminismo. De hecho, lo hago no sólo desde mi postura astrológica sino también desde mi postura como una persona diversa. La oligarquía machista también me afecta a mí, y de la misma forma en la que una mujer no tiene que ser diversa para apoyar la causa diversa (LGBT+), considero que yo tampoco tengo que ser una mujer biológica para apoyar la causa feminista. Mis amistades más cercanas siempre han sido mujeres y con ellas entendí que tenemos un objetivo en común. Este artículo nace de dicho entendimiento. Diversidad y feminismo caminan de la mano, y por eso el colectivo de La Plutonisa no puede no ser orgullosa y ampliamente feminista.
Nota: a lo largo del texto voy a hablar de la energía pura de los signos y planetas; por lo que no estoy afirmando que personas con posiciones en tal o cual signo vayan a ser inherentemente machistas/opresoras, etc… ¡NO! Además, estamos hablando de tránsitos mundiales y de la energía de nuestro tiempo, pura y abstracta, por favor que nadie tome estas afirmaciones en sentido personal loks. Dicho esto, comencemos.
Preámbulo
¿Podemos estar de acuerdo en que últimamente hemos evidenciado el lado oscuro del sistema patriarcal? Presidentes incompetentes, denuncias de maltrato y abuso de padres, jefes y familiares, visibilización de la desigualdad social y laboral en función del género, documentación de atropellos y asesinatos por parte de instituciones en las que el control es mayoritariamente masculino (policía, iglesias), violencia en contra de la comunidad trans, son algunos ejemplos que nos llevan a concluir que el sistema actual en el que la figura del hombre predomina sólo por ser hombre y abusa de su poder, está pidiendo a gritos un cambio. Vamos a ver el por qué desde el punto de vista astrológico.
Planetas lentos en signos de tierra
No podemos decir que los atropellos del patriarcado comenzaron recientemente, porque han existido toda la vida. Sin embargo, desde el año 2008 está pasando algo en el cielo que explica por qué se han venido visibilizando y denunciando estos eventos en particular: el tránsito de Plutón en el signo cardinal de tierra: Capricornio. La energía de Plutón saca a la luz aquellas cosas que están en lo oculto y que deben reformularse; Plutón depura y corta lo que se tiene que desechar, pero es un proceso lento, no es instantáneo; recordemos que éste es el planeta más alejado del sol y por ende su tránsito es el más lento, pesado y largo. Llevamos más de 10 años bajo el influjo de este tránsito, y aún nos quedan un par de años más, pero lo cierto es que el trabajo de Plutón cada vez se está haciendo más evidente, y este trabajo consiste en destapar las cañerías del sistema (capricornio). De hecho, de cualquier sistema: económico, familiar, político, social, de creencias, etc.
Plutón en mitología es el mismo dios Hades, dios del inframundo, de la muerte y de la resurrección. Por eso, el proceso plutoniano comprende la destrucción de algo para que se mejore (para que renazca). Esta destrucción no ocurre de una forma liviana o superficial, sino todo lo contrario: Plutón apela siempre al corazón de las cosas, aquello que es más íntimo y profundo. Por eso, el cambio que produce es hondo e intenso. Recordemos que el inframundo era aquel sitio debajo de la tierra y no era visible para todxs. Esto hace alusión a que todo lo plutoniano opera desde adentro, desde el corazón, desde lo que no todo el mundo ve.
Tengo la firme convicción de que el cambio energético que estamos viviendo no permitirá que las injusticias actuales continúen en el tiempo, y por eso ha permitido que un planeta con una energía tan intensa como Plutón haga de las suyas justo en uno de los signos que representan la energía masculina de una forma tan explícita como Capri. ¿Cómo así que capri y energía masculina? Bueno, éste es el signo regido por Saturno, que en mitología representa a Kronos, el padre duro y exigente, rígido y conservador, conocido por rechazar y devorar a sus hijos recién nacidos. Además, a Capricornio le interesa todo lo que tiene que ver con lo ya establecido, las estructuras, la tradición, el control, la contención, la disciplina y sobretodo: la figura del padre, porque es el signo opuesto al signo que rige la figura de la madre: Cáncer.
Plutón en capricornio es entonces un periodo en el que vemos “lo podrido” del sistema paternal/patriarcal. Plutón denuncia, muestra, expone las actitudes de “los lomos plateados” para realmente hacer una llamada al cambio e incluso a la movilización social. A la luz de este tránsito, quiero analizar otros aspectos del cielo, que ocurren en otros signos de tierra. Si queremos entender integralmente a Plutón, tendremos que ver su otra cara: el renacimiento. No todo es destrucción con este planeta, y es más, particularmente en signos de tierra, Plutón tiene una capacidad excepcional para generar nuevos espacios para el poder. La reforma plutoniana busca abrir las ventanas y traer nuevos aires; y por las conexiones que tiene con otros planetas lentos, esta reforma del poder busca ser más equitativa, justa y accesible.
Hablando de otros planetas, quiero mencionar también a Urano en Tauro. Astronómicamente, este planeta tiene una estructura gaseosa con una carga eléctrica muy elevada y una atmósfera completamente impredecible. En Urano siempre hay tormentas eléctricas, y de este dato astronómico, derivamos su función energética: cambios y revoluciones. Urano representa un grito de independencia, la búsqueda de la libertad y de la igualdad; por eso, materializa las revoluciones y el derrumbe de estructuras. Al estar de tránsito en un signo de tierra (Tauro), estas estructuras que derrumba son de poder, control y jerarquías.
Urano en tauro facilita la revolución de estructuras de poder. ¿Cuál poder? Bueno, agreguemos el hecho de que Tauro es un signo regido por venus, quien en mitología representa a la misma diosa Afrodita, ícono de la mujer. Entonces este tránsito tiene mucha relación con la re-estructuración de la imagen de la feminidad, y sobre todo, la búsqueda de una mayor libertad e igualdad (valores típicamente uranianos). Urano le pide a Afrodita que se revolucione, grite e incomode, que se “uranice” y, por decirlo así, que genere una tormenta eléctrica. Mirémoslo así: Plutón en capri = caída del patriarcado, Urano en tauro = revolución de la feminidad.
No siento que el objetivo de todo esto sea hacer que la mujer pase a ocupar el lugar del hombre y que comience a dominarlo. Eso simplemente representaría una inversión de roles con el mantenimiento del mismo esquema opresor sexista y de esa forma la revolución no se daría realmente. Lo que siento que esta energía busca es garantizar la equidad, la igualdad y la reducción de injusticias, eso significa para mí el feminismo y por eso está enmarcado en el camino que recorremos actualmente hacia la Era de Acuario.
Para comprender aún más este punto, quiero mencionar que Urano rige justamente al signo de Acuario, y éste se encuentra justo en el medio de dos signos muy interesantes: un signo de tierra (capricornio) y un signo de agua (piscis). Por eso, es un signo de transición entre las estructuras (tierra) y la fluidez (agua), de ahí su nombre = Signo del Aguador. Acuario viene a volver más líquidas y flexibles las concepciones capricornianas de cómo deben ser las cosas, las cuales, por supuesto son muy rígidas, tradicionales y apelan típicamente al privilegio y al orden impuesto por jerarquías. Estructuras “líquidas” son aquellas donde no hay pirámides sociales como las que hacen que pocas personas tienen mucho y muchas personas tienen poco. Pienso que todos los signos vienen a trascender al signo anterior, entonces esas configuraciones piramidales donde alguien está arriba y domina a alguien más (capricornio) son diluidas por el paso de Acuario, y no se diluyen por un proceso tranquilo, sino más bien una rebelión, un estallido de independencia (Acuario = Urano = electricidad = revolución). El machismo no será la excepción.
Desde esta perspectiva podemos responder el por qué es necesario desbancar el poderío machista: es una estructura piramidal y como tal genera una brecha social importante e instaura la dominación/segregación. Lo que buscan los tránsitos de planetas lentos en signos de tierra es transformar a la humanidad en una comunidad de pares (para esto hacen falta mil años más, pero ahí vamos) y para ello será necesario abolir el discursito de que eL HoMbRe eS MáS cApAz que la mujer porque ya hemos visto que no tiene absolutamente ningún sentido, y tiene sus días contados (#Sorrynotsorry #SashayAway).
Otro aspecto… los nodos lunares
Y lo mejor es que no hemos terminado. Venimos de un 2019 en el que el nodo norte (punto matemático de intersección entre la órbita del sol y la órbita de la luna, y que habla de aprendizajes y aumento de conciencia) estuvo transitando el signo del cangrejo (Cáncer), el signo regido por el astro ícono por excelencia de la mujer: La Luna. Es momento de reflexionar lo que nos ha dejado este tránsito. Pues bien, siento que hemos aprendido mucho de lo que significa ser mujer, de lo que significa la familia y de lo que significa la seguridad. Sinceramente pienso que el cambio más grande se ha dado en este último aspecto, en la seguridad. Hoy en día, las cosas que antes nos daban seguridad ya no la dan. Los trabajos de oficina no nos dan seguridad. Tener un título de universidad no nos da seguridad. Estar en casa no nos da seguridad. El gobierno no nos da seguridad. Tener una relación no nos da seguridad. De alguna u otra forma, la seguridad estaba siendo proyectada hacia afuera dejándola supeditada a los eventos, personas y condiciones externas. El tránsito del nodo norte por cáncer nos dijo: loks, la seguridad debe venir de adentro.
Un nuevo sentido de seguridad
Esto nos obligó a empoderarnos porque si la seguridad viene de nosotrxs, no tenemos que esperar a que algo afuera suceda para activarla, ya no hay permisos que tenemos que pedir. Esto hizo que encontremos la valentía y el coraje para hablar, para poner denuncias, para ponerle un pare, para decir no más. Por eso es que se ha visibilizado el número de abusos y atropellos que el sistema actual ejerce a diario contra la mujer. No es que se hayan disparado, es que ahora están siendo denunciados a la luz pública y social. ¿Por qué? Porque aprendimos que la seguridad está en nosotrxs, no afuera en el policía, o en el estado.
Exaltación de la energía femenina
Por otra parte, la luna y cáncer representan la energía femenina. Tradicionalmente ha existido una concepción de lo femenino como algo pasivo, secundario o débil, y bueno hoy tenemos la obligación de admitir que poco tiene de verdad esta asociación. Lo que pasa es que la energía femenina es receptiva, deja fluir, permite el espacio para que las cosas sucedan, es flexible y adaptable. Eso, para la cultura dominada por el capitalismo y la globalización es por supuesto algo completamente contrario a lo que le gusta, le agrada y promueve: la producción desmedida y la explotación sin descanso. Quizá por eso se ha visto lo femenino como algo secundario, pero en el momento en el que estamos, siento que somos llamadxs a entender que no todo en la vida es producir y conquistar (energía masculina o yang), y que debemos aprender a fluir, recibir, dejar ir, dejar crecer, madurar, gestar (energía femenina o yin). Esa es la enseñanza que nos dejó el nodo norte en cáncer y que la situación de la pandemia deja en claro, si vemos los países dominados por culturas muy activas, masculinas, capitalistas, como Estados Unidos y Brasil, son justamente las más afectadas por el virus. Hay que aprender a ceder y flexibilizarse, hennies.
Antes, la feminidad estaba relegada a la sumisión y la pasividad; no eran válidas sus expectativas, sus aspiraciones eran limitadas a la maternidad y al cuidado de la casa, sus deseos negados y su espíritu esclavizado por el imperio patriarcal. Pero… despertó porque aprendió de sí, aprendió que tiene poder, y éste fue el despertar de consciencia que causó el nodo norte en cáncer. El valor de la energía femenina es lo que quiso rescatar este tránsito, porque teníamos que aprenderlo justo antes de que la pandemia agudizara el cambio energético.
Desde mi punto de vista, el estar en cuarentena refuerza esta idea porque nos obliga a estar en casa y en el hogar, cosas que rige justamente cáncer. El universo nos está diciendo con esto: vuelvan adentro, reconozcan el poder de dejar crecer, integren energía masculina y energía femenina porque ambas son necesarias. Por eso ocurren la cantidad de eclipses en este año. Fíjense hennies que los nodos lunares justamente puntos que llaman a la integración de las dos energías: la órbita de la luna (energía fem) interseca la órbita del sol (energía masc), y es justo en los nodos donde ocurren los eclipses. Tengamos presente esto en este año porque es cuando ocurren el número máximo de eclipses posibles en 365. El 2020 es el año de los eclipses.
Entre el 4 y 5 de julio de 2020 tenemos un evento importante en capricornio, y quiero invitar a todas las personas que lean este post a que me acompañen decretando la afirmación que les comparto al final. Hoy en día, las energías masculina y femenina están en desbalance, una de estas domina y oprime a la otra, y no tengo que mencionar cuál, pero eso viene a terminar. Lo que ocurre en capri es un eclipse de luna llena, y al ser luna llena marca un final, y no un final cualquiera, sino uno relativo a las estructuras del patriarcado (capricornio). Es el último eclipse en el eje cáncer – capri, por lo que es definitivamente un eclipse muy especial. Entonces, a la luz de tránsitos como Plutón en capricornio, urano en tauro y la salida del nodo norte en cáncer podemos decir: necesitamos equilibrar energías, el universo está actuando para ello, y nosotrxs también, no es solo energía femenina ni energía masculina por separado, ¡sino las dos al tiempo y por igual! Que la energía del eclipse lunar le de fuerza a nuestra consciencia y nos permita llegar al siguiente nivel. Esta es la afirmación, pero puedes hacer una tú también de forma libre y espontánea:
Consciente de que en el universo todo lo que muere da paso a algo nuevo, damos gracias por las nuevas estructuras que se forman a partir de hoy porque nos hacen vibrar en luz, armonía y equidad. Así es y hecho está.”
Conclusión.
La lucha por la equidad de género, la visibilización de la violencia y el maltrato hacia la mujer, el posicionamiento laboral femenino, la aparición del lenguaje inclusivo son hechos que no han ocurrido porque sí, y el Universo apoya y respalda estos hechos. Aquí compartí un análisis sobre por qué el tránsito de Plutón en capricornio, Urano en tauro y el nodo norte en cáncer están relacionados con el fortalecimiento del feminismo, al menos desde mi postura. Insisto en el hecho de que el que tu tengas el sol en alguno de estos signos, en especial en capricornio, no quiere decir que seas una persona machista ni nada por el estilo. Entendamos que este análisis está enmarcado en una mirada global y que los signos son analizados, no desde el punto de vista individual y personal, sino colectivo y puramente energético; y que mi intención con este artículo es ofrecer un marco comprensivo sobre por qué abrazar el feminismo es sincronizarse con el cambio energético actual. Agradezco mucho que hayas llegado a este punto, espero que te haya gustado.
¡Gracias por leerme y feliz eclipse loks!
(Publicado originalmente el 5 de julio de 2020 en ocasión al eclipse de luna llena en Capricornio y editado el 14 de octubre de 2020).
La Pluto
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2020.10.13 03:34 Rare-Contribution356 A mi amada

Este post va dirigido a mi amada, son palabras salidas del corazón sin algún orden en especifico y sin ningún objetivo mas que el de expresarme
Desde el momento que te vi en persona por primera vez no pude ignorar la gran belleza que eres, lo hermosa y bonita que eres, supe desde ese momento que quería conocerte tan profundamente y de la manera más romántica posible. Quise hacer las cosas bien, tratar de no cometer algún error contigo porque quería que pensaras que podría ser bueno en tu vida y ese fue un error, debí demostrarte que soy buena persona y cometer los errores que tuviera que cometer, lo importante la mayoría de las veces es el camino.
No puedo negar que me enamore de ti, te quiero, me gustas, no puedo dejar de pensar en ti no puedo dejar de imaginarme saliendo contigo y tomarte de la mano mientras caminamos y existimos juntos. No puedo olvidar ni dejar de pensar en el primer beso que nos dimos, el primer abrazo y la primera vez que te tomé de la mano. Es imposible no pensar en todo esto y sonreír, llegaste a mi vida, tocaste mi corazón y sin avisar te tatuaste en él. Seguro te preguntas qué fue lo que me hizo quererte tanto, y no es solo una cosa fueron demasiadas cosas, debo admitir que al inicio solo pensaba que esta relación sería solo de amistad, aun y cuando vi tus fotos y te encontraba, y aún te encuentro, infinitamente atractiva. El hecho de que me dedicaras tiempo estuvieras ahí para mí, me escucharas fue algo muy importante para mí, eso me hizo quererte dentro de mi vida, pero lo que realmente me hizo quererte de esta manera lo que me hizo quererte como algo mas fue tu forma de ser, tu forma de hablar, tu forma de tratar a las personas, tu sinceridad, tu forma de lidiar con las cosas, tu deseo de querer algo en la vida, tienes demasiadas cualidades que me hacen quererte mucho y muchas cualidades que te vuelven muy atractiva y estoy seguro que sí te conozco mas y te conozco a fondo encontrare más cosas que me hagan quererte más.
Eres lo mejor que me ha pasado este año, y sabes estoy feliz de eso, recuerdo todas las pláticas recuerdo casi todo lo que te pregunte, eres la primera persona que cuando le pregunto si tiene numero favorito me dice que sí y que no solo uno sino dos números, 13 y 21, eso lo tengo muy grabado en mí. Agradezco todo lo que me comprarte, todo lo que me has contado aprecio tu confianza aprecio el tiempo que me has dedicado por que se que es algo que no puedes recuperar jamás.
Aprecio que fueras honesta y me dijeras por lo que estabas pasando y que no quieres una relación ahorita, y siendo sincero eso me hizo quererte más y que me gustaras mas, tu honestidad es lo que más me gusta de ti, es lo más atractivo que he visto en una mujer.
Quisiera poder decirte esto, pero en estos momentos no siento correcto hacerlo, siento que el que me digas que no quieres algo serio y yo me pongo a contarte todo esto, se volvería raro entre nosotros, y no quiero eso, quiero que sigas en mi vida, quiero que seas mi amiga, quiero seguir contándote cosas y que tu me cuentes tus cosas.
No puedo controlar lo que siento ni por quien siento lo que siento, pero si puedo decidir que hacer con lo que siento, en estos momentos decidí que no haré nada por el momento, disfrutare lo que siento, seguiré queriéndote y sintiendo cosas por ti pero no te diré nada, no comentaré nada al respecto, quiero respetar tu espacio y quiero que estés bien contigo misma, no quiero darte mas cosas en que pensar, se que tienes un montón de cosas en tu mente, cosas que te preocupan cosas que sientes sin previo aviso y lo que menos necesitas es que alguien está molestándote con cosas de este estilo.
No puedo dejar de pensar en ti, cuando pienso en ti lo que realmente pienso es: ¿Que estará haciendo? ¿Qué estará pensando esta mujer tan hermosa? Pienso que me gustas, que te quiero, que quiero verte, quiero existir junto a ti, aunque no nos digamos nada, tu presencia me calma, me da paz me siento cómodo contigo, pienso que no habría mejor lugar donde estar más que contigo. Realmente eres lo primero y último que pienso en el día. Me despierto queriendo hablarte y decirte: buenos días ¿Como estas? ¿Cómo está la mujer más bella y guapa del mundo? Y espero con mucha emoción hablar contigo aunque nos digamos puras tonterías, y al final del día solo quiero decirte que tengas bonitos sueños, que duermas bien, que te ves hermosa cuando duermes y que te quiero mucho.
Puedo decir con toda seguridad que estoy enamorado de ti, todo lo que conozco de ti me gusta, eres por mucho la mejor persona que conozco y me gustaría mucho seguir conociéndote, conocer lo que te gusta, lo que no te gusta, lo que te emociona, lo que te inspira, lo que te da ánimos de hacer las cosas de seguir adelante, conocer todo de ti, lo bueno, lo malo, creer que eres perfecta y amar tus imperfecciones. No sabes lo bien que me hace quererte, me haces muy feliz.
Tal vez pienses que no te conozco lo suficiente como para decir que estoy enamorado de ti pero para mi fue suficiente para que mi corazón te abriera las puertas, no puedo elegir la intensidad con la que te quiero, no puedo decidir que tanto pienso en ti al día, no puedo elegir el estar enamorado de ti, reafirmo lo que siento, no quiero dejar de quererte, dejaré que las cosas fluyan y que el cómo nos llevemos el como platiquemos decidan si te seguiré queriendo de esta forma tan especial.
Sobre todas estas cosas quiero tu felicidad, quiero poder verte sonreír y reír, ver que disfrutas tu vida, saber que eres la mejor versión de ti que puedes ser, espero poder seguir hablando contigo, seguir viéndote y seguir siendo parte importante de tu vida para poder presenciar tus logros, poder compartir alegrías y risas, para poder ver la gran persona que serás, la grandiosa y exitosa mujer que serás.
Debo agradecerte por que le diste vida a mi vida monótona y estancada, le diste a mi vida algo diferente llegaste en el momento indicado sin yo saber que necesitaba un cambio en mi vida, me has hecho cambiar algunas formas de pensar en poco tiempo y de manera muy positiva e importante, se que te parecerá que no hiciste nada, que lo único que hiciste fue aceptarme en tu vida y platicar conmigo pero sabes eso basto, realmente volví a considerar la maestría como opción, quiero darme el tiempo de buscar y ponerme a estudiar para saber si es lo que realmente quiero, hiciste que me volviera a interesar en mí, me estaba descuidando mucho y gracias a ti estoy cambiando eso. Has impactado de manera muy positiva y radicalmente, estoy infinitamente agradecido contigo, quiero decirte todo esto, quiero que sepas que generas un cambio positivo en la vida de las personas.
Quisiera poder ser en algún momento la razón de tu sonrisa, quisiera mover montañas para que admires el horizonte, mover las nubes a voluntad para iluminar tus días, para darte calor en tiempos de frío y darte sombra en tiempos de calor, quisiera ser la lluvia que llega en medio de la sequía, quiero ser el viento que toque tu piel, quisiera ser la luna y las estrellas que admiras durante la noche, quisiera ser el aire que respiras.
Me siento invencible cuando me abrazas, me siento el hombre mas especial del mundo cuando me besas y al mismo tiempo me siento vulnerable cuando me miras a los ojos, soy la persona más fuerte y más vulnerable cuando estoy contigo. Nunca pensé que me volvería a sentir así, desde Perla que no me sentía así, y ni siquiera me siento igual, me siento mucho mejor, me siento más yo contigo, me siento más amoroso, siento que al entrar tu en mi vida regresaron todas esas ideas del amor que me hacían añorar encontrar a alguien, me haces querer ser romántico, me haces querer escribirte, hacerte cartas, poemas, dedicarte canciones, darte pequeños detalles, sorprenderte con elotes y visitas sorpresas, ver películas contigo, escuchar música juntos, respirar el mismo aire y sentir tu respiración, sincronizar mi respiración con la tuya y sentir que somos uno mismo simplemente sacas lo mejor de mi. Tu alteras mi corazón, cuando estoy contigo mi corazón se acelera y me pongo un poco nervioso, normalmente no soy tan callado, pero tu me haces ser callado siento muchos nervios a tu lado, me gustas mucho, tu belleza me impresiona tanto que me quedo anonadado.
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2020.06.10 22:23 Otro_engranaje Ideas sobre el "Buen hombre".

¡Qué tal comunidad! Estos días, poniendo en palabras ideas sobre una cuestión que me tenía intranquilo, acabe por redactar unas hojas de lo que creo podría describirse como un "buen hombre", entendiendo por "buen" o "bueno" una acción benefactora hacia un otro que no persigue un interés y como "hombre" a una persona, mujer u hombre (para que no se sientan invisibilizadas las damas). Quería compartirlo, porque solo en mi cuaderno no tiene mucha utilidad, así que lo publicare por acá y por mi blog, para que puedan leerlo allí con letras más grandecitas de las que solo me permite Reddit. Allá voy:
El buen hombre.
Creo que cualquier persona ha escuchado, más de una vez en su vida, decir que tal o cuál persona es un "buen chico", una "buena muchacha", un "buen hombre". Nunca escuche que alguien me defina, sin recurrir a ejemplos a modo de ilustración, el significado de "bueno" o "buena" en cuanto a una persona se trata. Por lo general, se es bueno cuando se hace el bien, y ya. Pero esta cuestión ética es sumamente delicada. Así como muchos de nosotros hemos oído de alguien que ese alguien es "bueno" o "buena", hemos visto también (u oído) de ese mismo alguien justamente lo contrario. ¿O nunca les ha pasado?
Hablamos de la "buena persona" como el buen "humano", no como persona desenvolviendo un rol en determinado campo social. Entiendase entonces que no hablo del buen alumno, del buen empleado o del buen futbolista, entre otras profesiones y dedicaciones. Hablamos del ser humano, aquel ser característico por su amplia capacidad de razonar, aunque a veces esto aumente sus posibilidades de generar acciones contraproducentes a su propio ser y a sus pares.
En mi opinión, no hay nada más complicado en la actualidad, empresa más obstaculizada, que la de "ser" humano. Antes que me sumerja en este punto, quería enseñar un ejemplo de lo que es, para alguna persona -o para algunas- vivir en el mundo moderno del siglo XXI (ejemplo hipotético inspirado en la condición de un conocido, por lo que todos pueden dudar activamente de mi ejemplo).
José es un joven latinoamericano de 18 años. Él ha egresado recientemente de la escuela secundaria. Su familia es muy humilde, el padre trabaja doce horas al día; la madre, imposibilitada físicamente de trabajar por problemas de salud; sus dos hermanos, aún pequeños, recién inician sus estudios primarios en una escuela financiada con fondos del Estado (pública y gratauita). Y él, José, se ve obligado a ayudar a su padre en el sustento de la economía familiar. Sigue una carreara Universitaria, Sociología, para ser más precisos. Su poca experiencia laboral lo ha obligado a trabajar dentro de una oficina de televentas. Él llama constantemente y vende, o intenta vender, productos. Como el sueldo funciona con comisiones (más vende, más gana a fin de mes), se empeña en vender la mayor cantidad posible, de manera que pueda hacer rendir su sueldo. Vende tarjetas de crédito. La gente que responde las llamadas de José, por lo general, no la necesitan, pero el arte del marketing debe hacerles creer que sí. José preferiría dedicarse a pleno en su carrera, pero por el momento no tiene muchas opciones y la urgencia lo precipita a conservar el empleo. Mientras tanto, por las nochesm estudia en la universidad.
Un día, me comentó una situación que le aconteció durante una llamada:
- Me sentí un poco mal despues, viste... era un viejito, viudo, que me contaba que esta endeudado, que no la estaba pasando holgada economicamente. Yo igualmente le insistí hasta que le pude vender. Lo convencí de que podía pagar la deuda, ¡con crédito!, una locura... pero si no vendía se me venía el reproche del gerente, porque ultimamente no vengo con buenas rachas...
No considere apropiado juzgarlo. José no es mejor ni peor persona, al menos, no por voluntad propia. Pero este tipo de labor resulta, en circunstancias como las narradas, a la "deshumanización".
Difícil ser humano.
Ser humano es aceptar que se es humano, racional, y amarse de esta forma, amar el "ser humano" y respetar y empatizar con los pares, comprender que en el fondo todos somos lo mismo, por más diferencias que se manifiesten. No comprender esto es el primer paso a la deshumanización. La deshumanización es el proceso por el cual uno abandona todo aquello que lo hace humano en beneficio de una causa que nada tiene que ver, entonces, con lo humano (esto es, con lo racional, con el amor propio como seres y con el amor al prójimo, amor en un sentido de respeto y comprensión hacia uno mismo y hacia un otro). La deshumanización pretende convertir al hombre en una herramienta, y lo mide o lo juzga por su utilidad para determinado fin. Esto es práctico a la hora de emprender algo con el afán de realizarlo de manera existosa, pero si no se lo practica teniendo en cuenta al humano y despues a la realización de alguna tarea en particular y, por el contrario, se lo practica a la inversa, esta se convierte en una práctica sumamente interesada y meramente material.
(Partiendo del supuesto de que ser humano es difícil, es complejo, en cuanto involucra un gran esfuerzo racional y de accionar dentro de el marco de una sociedad, con todo lo que ella implica, o sea, cultura, valores, instituciones, etc.). ¿Por qué es tan difícil ser humano? pues, en primer lugar, porque primero se nos enseña a ser ciudadanos y, en segundo lugar, porque para ser ciudadanos debemos aprender a desarrollar la capacidad de ser dignos de nuestra ciudadanía. Tenemos derechos y nos comportamos dentro del marco de leyes y normas tanto explícitas (jurídicas, constituciones, leyes...) como implicitas (valores culturales, tradiciones, modas...). Crecemos en ello y absorbemos de ello.
La historia y la evolución de las sociedades nos han encaminado, hoy, a una sociedad ampliamente fragmentada, especializada y con un abanico de roles y ocupaciones tan diverso, característico de nuestro modelo social-productivo-económico, que ha facilitado el acceso a muchos servicios y bienes pero que, a su vez, ha complejizado el orden social y humano profundamente. Contemporaneamente y ya desde hace varias décadas, para vivir, se precisa dinero. Pesos, dolaes, euros, libras... la moneda es un medio para vivir dentro de "nuestro" mundo moderno. Y, para prolongar la ciudadanía, el dinero no puede faltar.
¿Cómo vivir hoy en día, creciendo en cualquier ciudad, sin dinero?
El culto al dinero.
Si hay algo cierto es lo siguiente: No se gana dinero siendo un buen "ser humano", sí quizás siendo un buen ciudadano o un buen empleado, aún más siendo un buen "emprendedor".
Como bien he mencionado, ser humano implica saberse y saber a los demás como persona, antes que cualquier otra etiqueta. Obrar para cuidar, proteger y hacer crecer la existencia humana por el simple hecho de hacerlo es lo más puro y una manifestación de ese amor. Y esto se ve, puede verse en la sociedad: organizaciones de comunidades que asisten a niños en "situaciones de emergiencia", abuelos jugando con sus nietos, madres consolando a sus hijos, gente que comparte víveres... Pero nadie "vive de" esta manera. Cualquiera pensaría que es imposible vivir de esto. Porque el amor no compra alimento, no paga los impuestos, no garantiza un techo... al menos nos bajo esta modernidad.
Ser humano no es tan importante, porque primero hay que tener ingresos que nos permitan simplemente seguir existiendo, por más que esto muchas veces nos lleve a sacrificar nuestra humanidad. Se ve a cada rato, en cada esquina y se reproduce constantemente. ¿Y lo peor? que el dinero ha creado la ilusión de que uno puede sedar su conciencia gastandolo en "amor enlatado" (juguetes, consolas de videojuegos, bebidas en alguna tienda que nos garantice que un porcentaje de lo que pagamos se destina a obras de caridad...). No solo eso, sino que también ha creado la ilusión de poder remediarlo todo. Dolores, carencias, amistades, infelicidad: Todo tipo de aflicciones. Hay una amplia variedad de ofertas. Y esto conduce a los más deshumanizados a cultivar esta devoción por el dinero como el nuevo "todo poderoso". Como dice el Astrólogo,personaje de Los siete locos, libro de Roberto Arlt: "El dinero convierte al hombre en un Dios". No estoy siendo nada radical con lo antedicho.
Se entrena, entonces, por lo general, para hacer dinero. De alguna u otra forma. Y se genera una necesidad de la cual el ciudadano es víctima. Como ciudadano que soy, no puedo juzgar ese hecho. Y por esto, por esta razón, el comportamiento del ciudadano tiende a ser lucrativo, por más noble que a veces parezca. Se solidifico esta cultura de intereses que, variables estos, siempre están presentes. Aunque sería incrédulo no creer que los intereses existieron siempre. Solo que hoy estás más disfrazados que nunca, pero pueden olerse detrás de sus disfraces. Recalco, no digo que sea malo ni bueno. Sí me atrevo a decir que no es un acto puro del buen hombre.
Intereses.
Comencemos con una pregunta al respecto, sin apuntar a la contemporaneidad: ¿Los cristianos eran "virtuosos" por pura devoción a la fe, o lo eran por el miedo a no ir al "paraíso" después de la muerte? Teniendo en cuenta lo volatil del comportamiento humano, seamos bondadozos y digamos que, entre estas dos clases de "creyentes", del total habría un 50/50. No podemos confirmarlo.
Intereses. ¿Ocuparía un gobernador su cargo político prescindiendo de los beneficios económicos que el puesto le reporta?, ¿ayudaría a los ciudadanos iletrados y daría beneficios a sectores de clase baja si de ante mano supiese que no conseguirá sus votos en las próximas elecciones?
Creo que el punto, aunque implicito, se sobrentiende. En el libro Organización Social, Scott A. Greer define a los "grupos" como "medios sociales para obtener fines individuales y sociales". Pocas veces las cosas se hacen "porque sí", o por el simple motivo de transmitir felicidad, de ser empático o amoroso. Lo que se llama incluso una "ayuda desinteresada" puede ser un medio para asentar una abstracta superioridad moral de individuos sobre otros. Y esto también tiende a deshumanizar.
Los intereses son innegables. Todos somos -en mayor o menor grado- interesados, y en parte esto es lo que nos mantiene vivos como individuos... ¿pero como "humanidad" también"?
Buenos intereses.
Parecería ser, entonces, que no existen de hecho "buenos hombres" (hablo del género humano, por ende incluyo a la mujer), sino que existen "buenos intereses". Aunque mi afirmación no es verdadera. También existen los "buenos hombres". No nos culpo a aquellos que por lo general no lo somos. Al menos, no enteramente.
Un "buen interés" es aquel que, con un fin propuesto, conviene en la ayuda o asistencia de otras personas, pero siempre y cuando haya una retribución para el "buen" interesado. Entonces, los romanos le daban pan al pueblo, pero a cambio demandará su apoyo. Este tipo de condiciones, por lo general, no son explícitas, y las mismas se sobrentienden. Ejemplos sobran, pero creo que con el simple dado todo habrá quedado bastante claro.
El buen hombre, por su parte, prescinde de cualquier tipo de "retribución" (económica, de honores, de poder), porque el solo ayudar es más puro. El buen hombre ayuda a sus pares, porque cree en la voluntad humana de resguardar a los de su propia raza (hablo del humano en general), así como respetar las otras. Y nada más.
El destino del buen hombre.
En las siguientes líneas me atrevo a afirmar y me juego mis certezas para sugerir lo siguiente: El buen hombre esta destinado a transitar solo. Pero no es una soledad amarga. Al contrario. La soledad del buen hombre hace de este un compañero ideal para transitar momentos de incomodidad y pesar, para reavivar la felicidad. Suena a película romántica, pero no lo es tanto. El hombre bueno es solitario, porque así siempre esta dispuesto a prestar ayuda. Trasciende en la memoria de muchos, pero no vive de ese reconocimiento.
Daré, al mismo tiempo, un mensaje esperanzador. Todos alguna vez en nuestra vida, hemos sido un "buen hombre/buena mujer". Y seguro más de una vez. Quizás no lo recordemos instantaneamente. Pero siempre hubo alguna instancia donde nuestra humanidad se ha manifestado por encima de nuestros deberes.
¿El buen hombre como estilo de vida?
Este es para mí un punto complicado. El "buen hombre" (suponiendo que hasta aquí todos estamos de acuerdo con la definición brindada), muy dificilmente es un estilo de vida, sino que más bien implica intermitencia, implica momentos. A veces somos o, mejor dicho, actuamos como tales, pero otras veces simplemente actuamos conforme a lo habitual (no quiere decir que actuamos "mal" o con "maldad") y, en ciertos momentos, incluso con algo de maldad. Pero esta maldad no es de ninguna manera un acto "cruel". Creo en las palabras de Platón, que veía en la ignorancia la semilla de todo mal. Y me atrevo a decir que lo es también el fanatismo que defiende un ideal con dientes y garras, sesgado en su concepción.
Por otra parte, si bien creo que no es posible tener un estilo de vida de "buen hombre", otro pensamiento me dice que, si lo hay, si hay un hombre así de puro, o vive poco, o no le conocemos o, si lo conocemos, lo mal interpretamos.
Es esto lo que creo. No pretendo convencer a nadie. Simplemente, presento mi idea, la comparto, porque es una cuestión ambigua que muchas veces pone en tela de juicio la moral. Se abusa del término muchas veces con fines alejados del verdadero comportamiento del "buen hombre". Además, considero que es una cuestión que alguna vez todos nos habremos planteado (o eso supongo).

Hasta acá llegue muchachada. ¡Gracias al que se tomo la molestia de leer todo (y al que no, porque entiendo es incomodo leer la letra tan pequeña), y espero estas breves reflexiones les haya abierto preguntas!
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2020.05.04 03:41 S4ndi4Cosmic4 Sufrí abuso sexual

Hola a todos, este seria el primer post que realizo, tenia pensado hacerlo hace mucho pero no me he podido llenar de valor hasta ahora. Anteriormente he leido algunos post similares pero ninguno ha podido ayudarme como he querido, así que decidí hacer mi propio post para ver si de esta manera consigo conectar con alguien que pueda entenderme, incluso si ha pasado por lo mismo podría llegar a aconsejarme en como logro superarlo. Bueno, soy un hombre por encima de los treinta años, hace un tiempo ocurrió un incidente, una sobrina mía, casi fue abusada en una fiesta, de pura suerte logro escapar de la situación, me entere mediante mi hermana, esto fue muy chocante para mi por los lazos familiares, mi hermana no sabe lo que me a sucedido en la vida puesto que no nos criamos juntos (recién la conocí a mediados de mis 20), en ese momento yo me puse muy mal puesto que la noticia me cayó como un balde de agua fría, ella noto el cambio de aptitud y ensegida me pregunto por que tal cambio, en ese momento procedí a contarle lo sucedido, a principio de mis 18 años. Entre a mi primer trabajo en un cyber café, en dicho cyber también trabajaba una mujer de unos 32 años, ella me enseño el manejo del lugar para comenzar a cubrir mi turno lo mas pronto posible, eventualmente comencé a manejarme solo y ya cubría mis turnos sin problemas, aquí es donde comenzaron a darse ciertos indicios extraños que por mi corta edad e inexperiencia no supe ver y confundí con amistad, la mujer en cuestión solía quedarse en parte de mi turno y me charlaba cada vez que yo estaba desocupado, al principio pensé que era para vigilar mi desempeño pero después de un par de meses ya era un poco raro, hasta donde yo sabia ella tenia una familia, yo me preguntaba que hacia que no estaba en su casa cuidando a su hijas, en otras ocasiones mientras chalabamos solía hacercarse demaciado, mucho mas de lo que una mujer se hacercaria a un hombre ramdon sin tener ninguna intención, después de un par de meses decidieron que yo estaba listo para ir a otro local del mismo dueño, quedaba en una calle aledaña, el dia que me comunicaron eso yo me preparaba para ir al otro local cuando la mujer esta me dice unas palabras. -bueno a partir de hoy vas a otro lugar ya no te voy a ver "ME PUEDES DAR UN BESO"-. Yo me quede helado, ella me volvió a preguntar lo mismo y dije que no, ella insistió, yo dije que no, cuando me doy cuenta me estaba tirando de el brazo y me dijo que no me soltaría hasta que le diera un beso yo estaba un poco nerviosos pero entre broma y broma termine accediendo, craso error, ella comenzó a seguirme al nuevo local todos los días en cuanto terminaba su turno se dirigía directamente al local donde yo me encontraba y se quedaba horas, comienza a hablarme como si intentara enrollarse conmigo yo le dije que no a todas sus indirectas, incluso comenzó a traer a sus hijas, dios, dos de ellas eran 6 años menores que yo, yo estaba mas cerca de sus hijas que de ella. Un dia cuando estaba por terminar mi turno (trabajo en el turno de la tarde-noche) ella aparece y me dice que unos amigos en común se reunirían en su casa para beber unas cervezas, yo accedí a ir puesto que me pareció genial la idea de reunirme con amigos a tomar algo, al salir la seguí a su casa y al entrar estaban algunos compañeros de trabajos y clientes recurrentes del cyber, todo prosiguió normal, como una reunión normal. De repente cuando vuelvo en si estaba hechado en una cama por lo que podía sentir y estaba desnudo, al lado mío estaba ella también desnuda, en ese momento mi cabeza exploto, prácticamente me tire de la cama y busque desesperadamente mi ropa, ella se despierta e intenta calmarme, yo la apartaba con un brazo mientras seguía buscando mi ropa, finalmente logro vestirme, ella enciende la luz y veo algo aun mas horrible, a un lado de la cama se encuentra durmiendo una de sus hijas pequeñas, me imagino que estuvo ahí todo el tiempo y eso me da mucho asco, intento salir, busque la entrada de la casa y corría de una habitación a otra buscando por donde salir, en un momento encontré la salida pero estaba cerrada con llave, ella tiraba de mi yo la apartaba y cada ves levantaba mas la voz gritándole que me abriera, ella comenzó a decir cosas como que me amaba, que el momento que habíamos pasado juntos había sido magico, etc.... yo estaba asqueado, asustado, no sabia que hacer, después de un rato ella me habré la puerta puesto que los gritos comenzaron a despertar a sus hijas, yo salí corriendo, ya era de día, de hay no recuerdo mucho, no se ni como llegue a casa, solo recuerdo bañarme y meterme a mi cama muy incomodo y confundido. Bueno después de eso ocurrieron cosas pero son innecesarias para lo que quiero tratar acá. Después de contarle esto a mi hermana ella me dio su apoyo y estuvimos hablando toda la noche, despues de eso me despido y me voy a mi casa, en la Soledad de mi casa recuerdos horribles vuelven a mi, cosas que había olvidado, no estoy muy seguro de lo que estoy a punto de decir pero tengo miedo confirmarlo con la única persona que me podría dar la respuesta. En estos recuerdos yo y mi hermano menor somos abusados por la niñera de forma recurrente, yo debía de tener unos 7 años y mi hermano 6 años, los recuerdo son muy difusos, por eso no me atrevo a confirmar nada por mi cuenta, pero los flash mentales son mucho y muy variados como para ser mi imaginación, tengo miedo de preguntarle esto a mi hermano, no se que podría responder a esto, incluso no se si lo recuerda, me encuentro conflictuado, si esto sucedió realmente no quiero traer los recuerdo de nuevo a su mente, yo mismo no me acordaba hasta ahora, si esto es real explicaría muchas cosas que ocurren con mi personalidad, resulta que soy una persona muy desconfiada y me cuesta relacionar con las demas personas a niveles mas profundos, casi todas las personas que conosco no pasan de ser meros conocidos, tengo muy muy pocos amigos con los cuales tomo mucho tiempo considerarlos como tal. Bueno después de lo dicho quisiera saber si hay alguien que ha pasado por lo mismo que yo?? Si es así, como hacen cuando las crisis llegan, en un dia de bombardeos de recuerdos, que son cosas que me suelen ocurrir?? No se si sera por mi condición de hombre y el hecho de que no recordar pasar por la crisis de ser forzado, pero no me siento tanto como una victima de violación, aun que la realidad es que si, aunque no me sienta como tal, los recuerdos de esas situaciones me siguen molestando mucho, al punto de arruinarme el dia entero en cuanto vienen a mi mente.
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2020.04.12 02:41 paxacutic BUJO (Historia Corta)

Le pedí a mis seguidores en IG que propusieran premisas para escribir 15 historias cortas en 15 dias. en total fueron 25 premisas, esta es la primera de ellas elegida por un randomizer en la web, cada dia publicaré una y comenzare a escribir otra.
Premisa: Te despiertas con dolor de cabeza, vas a tu trabajo y todos estan sorprendidos de verte, llevas desaparecido 3 años
Tiempo: 4 horas y 4 minutos
Revisiones: 2

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BUJO
de: David Main
Mientras se disipaba la neblina de mis ojos al amanecer, trataba de descifrar una serie de números escritos en la pantalla de mi teléfono, no lo tenía registrado y el mensaje que había llegado unos 40 minutos antes leía: “sé que dijimos que nunca más, pero necesito que lo hagamos una última vez”. Limpie mi rostro y me encontré con la ausencia de Verónica a mi lado, hasta su olor se había ido antes de que yo me despertara, cada día siento que se lleva tajos más grandes de sí misma, aunque su ausencia me permitió volver a leer aquel mensaje con más calma.
Traté de recordar ese orden particular de números añadidos a algún contacto que pudiera haber borrado en los últimos meses mientras entablaba mi amistad y ahora relación con Vero, pero nadie me venía a la mente, al menos nadie que mereciera una segunda oportunidad. Al borrar el mensaje pude ver la hora y tiré mi celular a un lado para poder revolcarme en la miseria de que la alarma había sonado 45 minutos antes y ya no había tiempo para el desayuno.
Tome una ducha revoloteando entre el afeitado, el cepillado y el colirio en los ojos para sustituir superficialmente la taza de café que podría calmar este dolor de cabeza que no me deja pensar. Llegaría a la oficina y luego de los saludos respectivos iría a calentarme una taza en el microondas… no debí borrar el mensaje, pude haber averiguado quien era, seguro era un numero equivocado, pero igual, a lo mejor esa persona piensa que el verdadero receptor la está ignorando y no es justo, no debí borrarlo, y ¿si era para mí?, Verónica se ha vuelto una rutina agotadora de fingir interés en sus insignificancias extrapoladas por tanta carencia afectiva… Quizá pueda encontrarlo en alguna carpeta de mensajes borrados, y llamo al número, solo por ayudar, solo por sacar de dudas a esa persona.
Me tiré encima la camisa blanca y la corbata amarilla de los martes, me pareció curioso que el olor a naftalina hubiera penetrado tanto mi ropa desde la última ronda de lavandería hace solo dos días y tuve que pasarle un pañito húmedo a mis cuatro pares de zapatos para quitarles el polvo que opacaba ese brillo aplicado religiosamente los domingos. Hice el chequeo correspondiente en cada uno de mis bolsillos para que no se me olvidara nada en el apuro del retraso, cartera en el bolsillo derecho del pantalón, pañuelo que hace juego con la corbata en el interno del saco a la derecha, tome mi cuaderno de apuntes y revise el celular por mensajes que me dieran pistas de la rutina del día, la pantalla estaba iluminada por un número desconocido y sus 4 llamadas perdidas, ¿es ella, o es un el?, ella seguramente, aunque “necesito que lo hagamos una última vez” suena más a él, a hombre intenso pidiendo una última oportunidad para un polvo de lastima, más tarde le escribo, en la hora del almuerzo, a lo mejor le saco un buen rato a todo esto.
Encontré dos mensajes relevantes, uno de mi padre pidiéndome dinero para comprar sus pastillas y uno de Vero diciéndome con su versión pegajosa del amor que no olvidara la harina de trigo, ayer no la anoté, así que la había olvidado, pero escribí ambas peticiones en mi diario del día, guardé el celular en el bolsillo interno a la izquierda de mi saco y el diario con mis tareas en el izquierdo del pantalón junto a mi bolígrafo y su tapa.
Revisé que todo excepto la nevera estuviera no solo apagado si no desenchufado y salí tan rápido como pude sin agitarme demasiado.
En el camino le escribí a Vero, guardada entre mis contactos simplemente como Amor, me sentí tentado como tantas otras veces a cambiar ese calificativo a su nombre de pila, quizá eso haga que el final sea más sencillo, cuando se vaya no tendré que cambiarlo, y cuando venga la siguiente no tendré que explicarle por qué en lugar de crear el contacto “amor” solo modifique los datos, no quiero dejarla, eso sería demasiado ruido, quiero que se vaya, que tome la decisión propia de recoger sus maletas e irse un día dejando solo una nota de adiós firmada dramáticamente con un par de lágrimas, pero su baja autoestima le permite aguantar tantos abusos y además se culpa por ellos, ha sido imposible zafarme de esto, pero pensare en eso cuando la cabeza deje de dolerme, después del café, por ahora un mensaje de buenos días será suficiente, y un “te extrañe esta mañana cuando me desperté y no estabas a mi lado”, a ella le gustan esas cosas, yo las encuentro innecesarias, quizá sea esa la razón, quizá por eso termine de irse, quizá sería mejor si borro esa última parte.
Al entrar al vestíbulo saludé de nombre a algunas personas que no me regresaron la cortesía y algunas otras me saludaron de una forma tan efusiva que me pareció exagerado. Me tuve que detener en la entrada de la oficina cuando mi tarjeta magnética no me dio el acceso, y fue una mujer joven que no había visto antes quien con una sonrisa amable y un carnet igual al mío me invito a pasar antes que ella. Le agradecí el gesto con una sonrisa y la típica línea de “cuando uno anda más apurado…”.
Los pasillos me eran familiares pero las cámaras de seguridad no, había algunas decoraciones que no recordaba y tantos rostros nuevos que por un momento pensé haberme equivocado de piso. Continúe mi recorrido hasta el cubículo a la izquierda del medio donde iba a pasar las próximas 8 horas de mi vida y al llegar había un hombre de pie recostado de mi escritorio mientras hablaba con la vecina del cubículo contiguo, le pedí disculpas y el me ofreció ayuda, le pregunte que si había algo malo con mi computadora y el hombre dijo que no, entonces le pedí permiso para poder sentarme y este me respondió que no podía sentarme allí porque ese era su puesto de trabajo, sonreí buscando alrededor a alguien que pudiera aprobar el humor en la situación pero solo vi un mar de rostros apáticos.
- ¿nos cambiaron de puestos?
Pero aquel hombre respondió que no sabía que decirme, que él había estado sentándose en ese puesto por… y miraba a su vecina de cubículo… ¿dos años? Y ella asentía con cada palabra. Puede ser el dolor de cabeza o la falta de café, miré alrededor para ubicarme mejor y reconocí la vista a mi derecha, los edificios más altos donde seguro había gente con mejores trabajos que el mío y mejores sueldos que el mío y con vidas menos aburridas que la mía. Y pude ver que aquel hombre entro en modo defensivo cuando dejo de recostarse del escritorio y se paró pecho a pecho frente a mí, una avalancha tibia comenzó a recorrer mi cuerpo desde el abdomen en todas direcciones y sentí el impulso de cerrar mis puños. En lugar de eso, abrí mis palmas a la altura de mi pecho y hacia el.
- No hay problema – le dije manteniendo un tono amable – voy a recursos humanos para que me digan que fue lo que pasó, no hay problema.
La oficina de recursos humanos estaba al final del pasillo, detallé a cada persona y cada conversación sin escuchar familiaridad en ninguna de esas voces o rostros, pero supe que estaba en el lugar correcto porque reconocía las oficinas donde entraba a robarme grapadoras y mouse pads solo para sentir ese aventón de energía en la boca del estómago que nunca pude descifrar, pero tenía el encanto incomodo de insertar un hisopo profundo en mi oído.
Aún estaba cerrada, antes de seguir dando vueltas preferí ir directo al área del comedor, me tomaría una pastilla y una taza de café, seguramente es un error mío, siempre se me olvida todo, por eso me gusta usar los diarios, cada vez que necesito hacer memoria solo tengo que revisarlos, año, mes, día, todo está ahí, al punto de que si no los tuviera guardados desde hace más de 10 años estoy seguro que no recordaría lo que paso ayer.
Tomé una pastilla para el dolor de cabeza con un poco de agua en vaso de papel y me senté a masajear mis sienes con los ojos cerrados esperando que el café diera sus vueltas respectivas durante un minuto en el microondas, y un dolor que tiño la oscuridad de mis ojos cerrados con rojo se apodero de mi al sentir una palmada en el hombro derecho, solté un quejido y encontré colgada en el aire la disculpa de una voz que por fin sonaba familiar.
- Coño disculpa ¿Tatuaje nuevo?
- ¿Cómo? - Le respondí a Henry, es quien maneja Recursos Humanos, seguramente estaba en el baño aprovechando el momento en que todos están socializando en sus cubículos para estar solo en su templo
- En el hombro ¿o es alguna lesión?
- No, no sé, pero me desperté con un dolor de cabeza horrible y ahora me duele el hombro
- ¿Y aquí vienes a liberar la tensión?
Ambos sonreímos pero dudo que haya sido por las mismas razones, cuando sonó el pitido del microondas le ofrecí café pero no acepto, le hable sobre el hombre sentado en mi puesto de trabajo y Henry me contesto que sí, que era “Marquitos”, y cuando le pregunte que hacía “Marquitos” en mi puesto de trabajo, Henry me contesto “tu trabajo, pero mejor”, y mientras soltaba una de sus risas corporativas sentí la vibración de mi celular iluminado con un “Número desconocido, 9 llamadas perdidas”, me apresure a escribir un mensaje de respuesta diciendo simplemente “Numero equivocado”, quise aclarar lo del tal Marcos estaba haciendo mi trabajo pero Henry hablo antes que yo.
- ¿Qué has hecho últimamente?
- ¿Ultimamen…? - - ¿desde ayer? – y sentí que mi tono no fue tan amistoso en esa última parte
- Si bueno, últimamente, o... ¿Qué vienes a hacer por aquí? ¿andas buscando trabajo?
Por su expresión, seguramente levante la voz, el dolor de cabeza empeoraba y aquella lava que parecía recorrer mi cuerpo en calma apilaba unos vapores que presionaban contra mis cuerdas vocales, quería gritarle y sabía exactamente que decirle, con el pulso firme me lleve las manos al rostro y sin mirarlo directamente intente hablar en el tono más monótono que pude.
- ¿Me botaste y la manera de decírmelo es poniendo a otro a trabajar en mi puesto sin avisarme? – pero seguramente levante la voz…
Henry buscaba en mi mirada algo que le diera continuación a nuestro intercambio amigable, pero lo que hallo fue una ira creciente que perfumaba el ambiente en bilis y cianuro, se puso de pie y me lanzo una de sus sonrisas condescendientes y me hizo la sugerencia de que me terminara el café y que cuando me calmara un poco pasara por su oficina, antes de irse me dijo que era un placer volverme a ver mientras me extendía la mano, le regrese el gesto sin levantarme del asiento.
Pasaron unos 10 minutos y volví a revisar mi teléfono
[No es un numero equivocado, Víctor, ¡te necesito!]
Bueno, sea quien sea sabe mi nombre
[Quién es?]
Deje el teléfono en la mesa esperando la respuesta y presioné mis ojos con los pulgares para disipar el efecto que la luz blanca tenía sobre mis ojos sensibles. No hubo respuesta inmediata, respire profundo y me dirigí a la oficina de Henry y por allá a lo lejos escuche otra voz familiar llamando mi nombre
- Víctor!
Y me preguntó que como estaba en medio de un abrazo fuerte, ella había empezado hacia unos meses y me toco a mi enseñarle donde estaba cada cosa en la oficina, los nombres, lugares cercanos para comer, nunca hemos entablado conversación fuera del entorno laboral, pero parecía muy feliz de verme, preguntó que cómo estaba, que cómo me había ido, que en qué andaba y yo trataba de responder con una sonrisa y un “bien, bien, todo bien” a cada una de sus preguntas que incrementaban exponencialmente mi propia duda de estar en el lugar correcto, hasta que se me ocurrió preguntarle…
- Vicky, ¿hace cuánto que no nos vemos?
El frio que recorrió mi espina encontró un aliado en la vibración del celular en mi pecho y aquel número desconocido
- Cómo… ¿3 años? Más o menos.
Me aleje de ella con la excusa de tener que atender la llamada entrante y la promesa de pasar a verla antes de irme, deslice el circulo en la pantalla hacia el icono verde y escuche un apresurado
- ¡No vayas a colgar!
Era una ella, ¿quién eres? Fue la pregunta más apropiada pero nuevamente el dolor punzante en mi hombro fue alborotado por una palmada de saludo, esta vez me doblé del dolor y escuché a Henry nuevamente disculparse
- ¡Coño marico es que se me olvida!
- Tranquilo – diciéndole también a la mujer al otro lado del teléfono que no iba a colgar, que me esperara un momento
- ¿Todo bien? - Cuestiono Vicky con mas preocupación que duda
- Si, dame chance y voy al baño a ver qué es lo que tengo en el hombro que me duele tanto, ya vengo
Frente al espejo prístino de aquel baño con luces automáticas y lavamanos con sensores de movimiento, pude ver los vasos rotos que el colirio no pudo disimular en mis ojos, enjuagué mis manos hasta que estuvieran lo suficientemente frías para pasarlas por el rostro y cuello secándolas con el pañuelo amarillo antes de recoger el teléfono a un lado del lavamanos y continuar con la conversación
- Aquí estoy
Dijo mi nombre completo seguido de la dirección exacta de mi apartamento, describió mi cabello castaño hasta el último detalle del corte barato, el marrón de mis ojos con una precisión pantone y mis comidas favoritas dependiendo del humor y la ocasión. Yo iba quitándome el saco y aflojando la corbata hasta notar una forma diminuta de X en puntillismo que había penetrado la tela de mi camisa blanca. Desabroché suficientes botones para poder llegar a distinguir claramente una serie de diminutos puntos equidistantes en mi espalda cruzados con una X, todos menos uno. Con el pañuelo húmedo limpié la sangre del penúltimo que estaba tan fresco, hinchado y mal curado que no pudo haber tenido más de 24 horas en mi piel, solté un quejido de dolor inesperado y ella al otro lado del teléfono se detuvo.
- ¿Paso algo?
- Tengo… algo en la espalda
- Los tatuajes – respondió ella sin dudar un segundo. Sin perder detalles en como tenía tanta información sobre mi le pregunte cuales eran sus intenciones
- Hoy no sabes quién soy, pero ayer lo sabias, y tienes que venir porque necesito que seas quien eras ayer
El silencio era la única respuesta aceptable en ese momento y ella seguía insistiendo, llamándome por mi nombre, mi nombre que sonaba tan extraño en esa voz que no había escuchado jamás y al darle mi mejor discurso de “no sé quién eres o que quieres, pero si me vuelves a llamar voy a llamar a la policía” ella interrumpió para decirme
- Tus diarios, los tengo todos
- ¿Cuáles diarios?
- Los que has estado llevando durante los últimos 3 años – respondió cortante y segura – no tienes que creerme a mi Víctor, pero puedes creerte a ti mismo
Salí corriendo del baño y hacia la puerta, el vestíbulo, la calle, el metro, mi casa. No supe si le conteste a Henry su comentario de “que no vuelvan a pasar 3 años…” y le escribí a Vero un mensaje de “dónde estás?” seguido de otro preguntándole si había recibido alguna llamada extraña el día de hoy. Subí a revisar mi caja de diarios pasados, todos estaban allí, semana a semana, mes a mes, año a año, mis rutinas, mis canciones descubiertas, mis metas logradas y las que fueron dando paso a cosas que requerían menos esfuerzo y compromiso, la pantalla de mi teléfono aun brillaba con el “Número desconocido, 15 llamadas perdidas” y en la numero 16 conteste
- Todos están aquí, mis diarios, no falta ninguno
A lo que ella respondió con un simple y lapidario
- Revisa las fechas – y colgó
Estaban ahí todos, 2010, 12 meses, 2011, 12 meses, 2012, 2013, 2014, 15, 16 y 2017 con sus 7 meses hasta el presente que es el octavo, no falta uno solo, agosto 2017 leí en la portada del que estaba usando en ese momento, comprar harina de trigo y transferirle a papá, no hay error, yo no cometo errores, para eso son los diarios.
Tomé nuevamente el teléfono para llamar a aquella mujer y poner en evidencia su error cuando en la pantalla de bloqueo pude leer la fecha y la hora de hoy, 10:45am, martes 7 de abril, 2020.
Mi estómago se hizo un nudo que se deshizo al instante en un líquido frio y denso que congeló todo rastro viscoso de lava hasta la planta de mis pies, 3 años, 2017 al 2020, 3 años, debe ser un error, pero al encender la computadora me lo confirmó, intente llamar a Verónica, pero en el momento volvió a brillar mi pantalla con aquel “número desconocido”, que comenzó a recitar:
Agosto 2017, Quiero tomar toda esa amalgama de pensamientos que me invaden y exteriorizarlos.
Y continuó:
Entrenamos nuestras mentes para perdonar, para aceptar, para olvidar. Pero yo, yo no tengo nada que olvidar, que perdonar, pero si mucho que aceptar, he estado vigilado desde siempre, padres, maestros, jefes, cuya autoridad me ha mantenido caminando por esta línea recta de moralidad, la estabilidad y la normalidad. A tal punto que cuando ellos no están me vigilo yo mismo con sus propios métodos, sin voz ni decisión sobre mi propia vida ni mis propios actos, tomando cualquier oportunidad por insignificante que sea para darme una pequeña dosis de lo que podría ser. Pero de ahora en adelante, lo que podría ser, ¡será!
Y concluyó diciendo:
- ¿Suena a algo que escribirías tú?
Inmediatamente partí a la dirección que me había dado, me tomó poco más de hora y media encontrar el lugar y otra hora y media antes de armarme de valor para entrar en aquel edificio que albergaba el apartamento 11-B con vista al oeste.
Cuando abrió la puerta me sorprendió su fragilidad, no más de 26 años, delgada, cabello recogido, en shorts y franela de pijama. Entré en silencio asegurándome de no ver alguna sombra extraña o escuchar algún sonido que indicara la presencia de un tercero, ella cerró la puerta detrás de mi sonriendo “no hay nadie” dijo mientras leía mis pensamientos como si hubiese entrado en un lugar familiar para ella. Se presentó como Adriana, aunque sospeche que no era su nombre verdadero, me ofreció café a lo que me negué pidiéndole de inmediato que me mostrara los diarios si no era problema, apuntó a un pasillo a la derecha que conducía a uno más breve que se bifurcaba en dos cuartos, uno usado como habitación y el otro como estudio.
Entré en el estudio y me acerqué a una caja endeble llena páginas y páginas en orden de días, meses y años, a veces incluso horas, páginas y páginas enteras de narrativa intensa que detallaba desde el color de ojos hasta las medias de personas que nunca había conocido, la lectura de labios de conversaciones que nunca había tenido y canciones para armar playlists sugerentes que me hicieran entrar en el humor y la conciencia de aquellos personajes.
Encontré de mi puño y letra palabras que destilaban sangre y una crueldad sin límites. Mientras ella me explicaba, yo estaba maravillado con aquel sistema que aún no entendía, pero mi naturaleza de hábitos sentía orgasmos al ver las calificaciones de 0 a 5 estrellitas debajo de cada nombre inédito en la portada, “Sancho” se leía en uno, 3 estrellas, “Homero” en otro, 2 estrellas. Adriana me explico que la calificación era dictada por el nivel de dificultad y disfrute del proyecto, 1 estrella era una experiencia vacía y demasiado fácil, 5 estrellas eran ideales, pero según ella solo lo logramos una vez. todos estaban identificados por numero en la parte de atrás, encontré niveles de sadismo y tortura que devengaban en una corriente de éxtasis catártico al centro mismo de mi sexo, y entonces, ella.
Ella que venía a limpiar el desastre, ella que venía a degustar en donde fuera y en cualquier entonces aquel torrente de excitación enfermiza que deslizaba en su lengua despertando cada una de las papilas gustativas de su morbo, ella con sus ojos inmensos que hiperventilaba y sufría taquicardias de gusto al ver como yo terminaba una vida tras otra después de que su encanto de sirena en tierra las atraía, ella que disfrutaba saber que yo era capaz de hacerle esas cosas a cualquier persona, incluyéndola, ella que me pedía que la ahorcara como en el diario de septiembre del 2018 que tenía una calificación de 4 estrellas, ella que me pedía que me riera mientras la dejaba amarrada a la cama, llorando, cubierta de mi saliva y su sangre, supurando en hematomas y quemaduras de cigarrillo como en mayo del 2019 con calificación de 3 estrellas, ella que me pedía que le pusiera el cuchillo entre las piernas y la dejara sentir el filo rozando su piel como en febrero del 2018, ella que quería vivir en la incertidumbre de si la muerte le permitiría renacer una vez más entre mis brazos.
Era yo en todas y cada una de esas líneas, ese yo que finalmente podía leer sus propias vísceras para complacerlas en cada capricho, era yo en cada página, y me perdí tanto en la lectura que devore casi la mitad de los diarios en la caja antes de poder reaccionar y hacer una cuenta mental, hay solo 19, dijiste que eran 3 años, 3 años son 36 meses, y ella me contesto que en total habían 28, de esos 28 solo 27 estaban terminados, pero que las condiciones nunca fueron ideales para el numero 28, por eso a tu ultimo puntito en la espalda le falta la X
- ¿Pero y donde están los demás? ¿Dónde está el numero 1? – sentía ese aventón enérgico mezclado con el vapor acumulándose en la parte de atrás de mi garganta
- Vienen en camino
Me quiero quedar con ellos, todos y cada uno de ellos, los quiero, son míos, y quiero el número 1, quiero saber cuál fue esa experiencia de 5 estrellas que nunca pude repetir con nadie más, Adriana no puso objeción alguna, pero si una condición, yo tenía que convencer al hombre que venía en camino de dármelos, pues él los quería también.
En lo que a mi concernía todo aquello era ficción, pura ficción, yo no soy capaz de esas cosas, no tengo en mi la falta de humanidad para arrancarle la yugular a un hombre de un tajo con mis dientes solo porque el azar lo puso ese mes frente a Adriana y este cometió el pecado mortal de devolverle una sonrisa, yo no soy esta persona descrita en los 19 diarios. Pero ella insista que sí con una sonrisa de calma y me invito a seguir leyendo mientras iba a preparar café.
- Pero ¿cómo es que no recuerdo nada de esto?
- Para eso son los diarios, escribes para recordar, si no los tienes no recuerdas
Fue entonces cuando sonó el timbre, Adriana responde a la puerta y escucho un intercambio de voces que se fueron intensificando y fluctuaban entre una conversación íntima y una discusión de la que no quieres que tus vecinos se enteren. Entre la duda de si debía salir o esperar algún tipo de señal me volví a desaparecer en la lectura de aquellos códigos, un signo para tareas pendientes, otro para tareas no completadas, había formas de conectar eventos con un simple trazo, debí estar realmente inspirado para lograr semejante simplicidad, entonces la discusión dominada por el hombre llamado Cristian empezó a ser más evidente, al igual que sus razones, él estaba fraguando un chantaje por los diarios, y Adriana no se los iba a dar, todos queríamos aquel material, el para explotarlo, ella para fantasear y yo para conocer de lo que soy capaz, traté de absorber cada línea disponible a mis ojos antes de que la inminente acción se hiciera obligatoria, y tuve que estar de acuerdo con aquella voz que se colaba por los espacios voyeristas entre el marco y la puerta cuando dijo “no sé cómo eres capaz de semejantes cosas y además de protegerlas como si fueran sagradas”.
Adriana trataba de distraerlo negociando, la mitad para ti y la mitad para mí, 24 y 24, pero Cristian no aceptaba, era todo o la policía, y pude escuchar a Adriana cuando le dijo en voz fuerte y clara “¡Ay está bien Coño! ¡Llévatelos todos! Están aquí en el estudio, ven”
Y entendí su plan, como siempre, ella los atrae, yo… me encargo de lo demás
El dolor de cabeza había desaparecido por completo, mis ojos podían detallar un cabello a 20 kilómetros, sentía cada paso que daban en mi dirección y la compresión y expansión de sus pulmones inhalando y exhalando lo que él no sabía eran sus últimas bocanadas de aire.
Lleve mi mano al bolsillo izquierdo del pantalón y le quite la tapa al bolígrafo, la boca de mi estómago se había abierto hambrienta y salivaba tanto que tuve que usar la manga de mi camisa para limpiarme la barbilla, podía sentir la sangre hirviendo desde la planta de mis pies llenando de un vapor que escapaba de mi cuerpo a una velocidad inmedible por cada uno de mis poros. Pasó solo un segundo desde que la mano de Adriana giro el pomo en la puerta hasta que mi bolígrafo azul estuvo clavado a la derecha de la tráquea de Cristian, que sacaba la lengua y abría sus ojos hasta que se desorbitaron de sus cuencas, que giraba sobre su propio eje tratando de coordinar sus manos para quitar aquel objeto que era mi emisario para robarle la vida. Mi espalda estaba contra el muro y la duda desapareció de mí, puse mi mano en su frente mientras Adriana expectante mordía sus labios y lengua exhalando como un toro sobre estimulado antes de la faena, lo lleve contra el muro y ante su intento de pelear solo tuve que esquivar sus manos torpes, retire el bolígrafo de un tirón y volví a insertarlo del otro lado de su tráquea, los orificios excitados por el aire apresurado tratando de llegar a ninguna parte expedían chorros de sangre que se achicaban y se agrandaban como el espectáculo de una fuente, boqueaba y sentí su temperatura cambiando en la palma de mi mano, sus labios transitaron del blanco al morado y sus ojos se perdieron en algún lugar detrás de su cabeza, lo deje caer y mientras su cuerpo inerte se derramaba a mis pies. Le die a Adriana
- los quiero todos
- te hago la última X si me dejas el 28 –respondió- yo puedo terminar de escribirlo
Al llegar a mi apartamento, sin terminar de limpiarme de lo que había sucedido un par de horas antes y temiendo que la mañana se vuelva a robar mis recuerdos, saque los 27 tomos y los tiré sobre la cama buscando desesperadamente primero, di vuelta a cada uno para buscar el número que los identificaba hasta que, al fin, allí estaba, aquella descripción que mi cuerpo ansiaba, salte directamente a la última página para leer:
No pensé que fuera tan sencillo, escribirle después de 7 meses para pedirle que habláramos con aquel cliché de que teníamos que cerrar ese ciclo definitivamente. Llegó a mi apartamento y entro a la habitación, Vero esperaba detrás de la puerta…
Cerré el diario inmediatamente y escrito en bolígrafo azul sobre un desgastado cartón amarillo, en mi puño y letra, y con calificación de 5 estrellas, estaba aquel nombre que había resumido simplemente a la palabra “Amor”.
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Proxima Premisa: Relato Erótico
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2015.02.09 20:04 defenxor DE CÓMO YO, UN MISERABLE, TAMBIÉN SOY PODEMOS (El cuento)

Soy uno más del ejército de miserables que creó la crisis, o tal vez un mal anterior a la crisis, un genio maligno que estaba ya en las raíces del sistema.
He intentado suicidarme, como hizo ese jubilado griego, el tal Christoulas, en una plaza pública, pero no he tenido éxito. Si trato de cortarme las venas, la hoja de acero se transforma en un inofensivo haz de luz brillante y azulada. Si intento atravesarme el pecho, el resultado es el mismo. También me he llegado a tirar por un puente. En este caso me despierto ligeramente aturdido.
Mi padre siempre decía que lo más importante en la vida es tener un techo. Mi madre apostillaba que la segunda cosa más importante era tener una mujer, porque no está hecho el hombre para vivir solo, y citaba la Biblia. Yo tuve las dos cosas pero las perdí de golpe y porrazo, algo que también te puede pasar según la Biblia, y según el libro de instrucciones de los banqueros, los empresarios sin escrúpulos y los gobernantes de la casta que hacen leyes a los que se acogen los empresarios sin escrúpulos.
Vivía plácidamente en una pequeña ciudad castellana, una de ésas en las que el tren del progreso atraviesa el horizonte nocturno como una lucecita roja, siempre igual y siempre distinta. Ojalá hubiera comprendido antes que esa paz era pura apariencia, que bajo su manto adormecedor las ratas invisibles de la desigualdad te mordisquean y tú no te enteras hasta que te desmayas exangüe. Entonces tienes que irte, emigrar, buscar una segunda oportunidad en otras tierras.
Como tantos castellanos frustrados, creí que en Madrid tendría más suerte, pero no fue así, y cuando ya no pude pagar la pensión me vi obligado a acudir a los albergues, donde no aguanté ni una semana. Puedo aceptar que soy pobre, pero no que formo parte de un ejército de miserables, de zombis que se acercan como perros sumisos a que les acaricien las monjas y los funcionarios municipales. ¡Maldita sea, en mi hambre mando yo! ¡No necesito caridad sino que me devuelvan mi dignidad!
Así que me vi vagando por las calles, huyendo de los alcaldes que practican la tolerancia cero limpiando las calles de gente como yo, sin darse cuenta de que somos la consecuencia de sus propias acciones, su propia basura. Cuando llegan las navidades aprietan más las tuercas de la seguridad. Es lógico, rompemos con la ilusión de un mundo feliz. Con lo que gastan en luces podrían darnos trabajo a más de uno.
Lo único que me consuela es la amistad con otros sin techo, especialmente la que me une a Rufina. Una tarde crucé una carretera por un túnel subterráneo y topé con un Santa Claus que bailaba a la luz de una hoguera. Parecía un rey estrafalario y feliz. Me quedé observándolo un momento y él me guiño un ojo ofreciéndome una lata de cerveza.
Resultó ser una mujer, una mujer extraordinaria que sabe camuflarse para sobrevivir. A pesar de su edad, que nunca me ha dicho –una dama nunca rebela su edad, ironiza-, tiene una naturaleza de hierro. Al parecer se echó a la calle cuando llegó la orden de desalojo. No pidió ayuda a nadie: es demasiado orgullosa. Además, dice que así se libra de su hijito querido, cuya hipoteca fue su ruina. No conozco otra persona más optimista. Dice que los sin hogar somos indios, nómadas, los herederos de una cultura muy vieja e importante que gracias a nosotros no se pierde. Diógenes fue uno de los fundadores. Siempre que hay una manifestación de yayoflautas, aparece en primera plana con una pancarta –sólo se asea en esas ocasiones-. Su sueño es hacerse famosa y que un día se le acerque la alcaldesa y le pregunte en qué puede ayudarla, para poder decirle lo mismo que Diógenes a Alejandro Magno –un guerrero de buena casta-: apártate anda, que la carne de burra de casta no es transparente.
De todas formas, no le gusta que nos apelliden sin techo. Dice que no se ajusta a la realidad, porque tenemos tres techos: uno de cartón –un material excelente para combatir el frío, amén de ecológico-, otro de cemento -el del túnel- y un tercero decorativo –la bóveda celeste-. El otro día me hizo entrar en un locutorio y publicar eso en Plaza Podemos, para sondear un poco. Si su propuesta tuviera mucha aceptación intentaría crear el Círculo de los Sin Hogar. De hecho, ya ha dado los primeros pasos, dibujando en papeles sueltos un mapa censal de los principales puntos de la ciudada donde se concentran nuestros colegas. Así no perderá el tiempo en el caso de presentarse a las primarias, porque las campañas son muy cortas.
El ejemplo de Rufina me reconforta…, pero no lo suficiente. A veces me pongo tan triste que apenas puedo moverme. “Reacciona ciudadano”, me dice, pero es inútil. Siento que quiero volar a otro mundo. Y la verdad, no entiendo muy bien qué me lo impide. Mi única esperanza es que al menos pueda morir por un acto involuntario. Porque el caso es que siento el dolor y sangro igual que los demás, como cuando me muerde el pitbull de algún engominado. Pero siempre acabo estropeándolo. Al ver que la herida se pone fea me emociono y trato de impulsar la infección restregándola en algún charco inmundo. Pero al día siguiente mi piel está limpia.
Tampoco me interesa dar a conocer mi caso. Si la sociedad me ha dejado tirado no se merece que le preste mi cuerpo para que lo estudie. Eso contando con que hubiera fondos para hacerlo, lo cual es improbable en estos tiempos de recortes. De hecho, varios de nuestros tunnel-mates son ex-becarios.
En mi último intento, casi lo consigo.
Oí el rumor de que necesitaban gente en una obra, pero cuando llegué el capataz no estaba. Decidí dormir allí para hablar con él al día siguiente, acomodándome en uno de los contenedores con trozos de corcho y cartones. Reavivé las brasas que habían dejado los albañiles y me comí medio bocadillo que llevaba en el bolsillo. A media noche me despertaron unos gritos que llegaban de lo alto. Parecía una juerga. Subí a cuatro patas por los peligrosos peldaños hasta la última planta. Allí, una luna casi llena proyectaba las sombras de los pilares sobre el fondo negro del abismo. Un conjunto de rostros sorprendidos me observaba con la boca abierta. Pertenecían a cuatro adolescentes vestidos con vaqueros y camisetas de manga corta a pesar del frío. Un hombre alto y calvo se abrió paso entre ellos.
-Vaya, no esperábamos invitados.
Como yo permaneciera mudo, se acarició el mentón y prosiguió:
-Verá, aunque le parezca raro, esto es una clase de educación física. Supongo que habrá oído hablar del Círculo de Cuidadores que Pernoctan (CqP). Pero por favor, siéntese –dijo tomándome del brazo y señalándome uno de los botes de pintura que habían colocado en círculo alrededor de un fuego a modo de asientos-. Me ofreció un brebaje que olía a orujo quemado y me soltó un extraño discurso. Estaba convencido de que la única forma de acabar con el fracaso escolar era sacar la educación de la escuelas y llevarla a la calle. La clase política había inculcado el miedo en la población en los últimos tiempos. Era preciso un nuevo tipo de educación no formal dedicada a combatirlo. Citó a algunos autores, mezcló a Nietzsche con Paulo Freire y a mí se me abrió la boca. Entonces interrumpió su perorata y me llenó otra vez el vaso de plástico.
-Permítame que le haga una demostración práctica de mi fórmula, acompáñeme. Caminamos unos metros hasta llegar a una brecha de varios metros.
-Hemos medido el salto y colocado colchonetas en los bordes. Lo que va a presenciar ahora es un milagro. Estos chicos sacaban las peores notas de su instituto. La orientadora se sentía incapaz de ayudarlos, tenían la autoestima por los suelos, ¿me entiende? Carne de cañón de los malditos políticos, ¿comprende?
Les eché una mirada. Parecían muy contentos, agitándose al lado de algún aparato oculto entre las sombras. De vez en cuando, se acercaban a la cazuela y se servían; entonces eructaban y gesticulaban como posesos, intentando tocarse la punta de los pies con las piernas rectas o dando volteretas laterales al ritmo de la música.
En un momento dado, el extraño profesor sacó un silbato. Al oírlo, los cuatro alumnos se dirigieron en un trote ordenado hacia una línea de tiza que había sido dibujada en el suelo. Después respiraron y flexionaron sus cuerpos adoptando la actitud de los corredores.
-¿Preparados? –gritó el cuidador -¡Sí! –respondieron al unísono. -¿Conoce usted a Apollinaire? –me preguntó. Y luego exclamó-: -Venid hasta el borde -Tenemos miedo, podríamos caer –respondieron ellos como en una siniestra letanía. -¡Venid hasta el borde! –se oyó de nuevo
Entonces se acercaron y se dejaron empujar por el profesor al tiempo que exclamaban:
-¡Y volaron!
Yo me tapé los ojos, temiéndome lo peor, pero cuando los abrí, vi que todos habían conseguido pasar al otro lado y se felicitaban, despatarrados en la colchoneta entre toses y escupitajos.
-¿Qué le ha parecido, eh? – me preguntó el profesor. Tenía en la cara dibujada una sonrisa de orgullo y satisfacción.
Cabeceé mientras daba media vuelta. Al bajar las escaleras escuché de nuevo sus tremendas carcajadas amplificadas por el eco. Me metí en el contenedor de nuevo y me dormí enseguida, ayudado por el alcohol caliente..
No sé cuánto tiempo habría pasado cuando me despertaron unas voces:
-Eh, mirad, un mendigo, vamos a “queimarlo”, ¡ja, ja, ja! -¿Por qué no lo grabamos? ¡Eh, Bolas!, saca tu pedazo de móvil.
Al poco sentí el resplandor y el calor del fuego rodeándome. Me incorporé un poco y sonreí. Ahí tenía la ocasión que tanto había buscado, por fin podía morir; sólo tenía que esperar a que las llamas se acercaran un poco más y se cebaran sobre mí. Con el crepitar de papeles y cartones se mezclaban los chillidos de excitación de los pirómanos. Saltaban y se movían igual que en la azotea, aunque mucho más excitados. Parecían animales enloquecidos por el olor a muerte. No se imaginaban que mi intención era quedarme tranquilamente entre los escombros, sonriendo y agradeciéndoles el gesto.
Sin embargo, cuando las llamas se hicieron más altas y amenazantes, justo antes de lanzarme su mortal dentellada, dijeron algo que me sacó del trance –pues me había concentrado para darle un poco de trascendencia a mi paso hacia una mejor vida-:
-¡Muerte a los parásitos! -¡Viva El Führer!
Al oír aquello cambié de opinión. Cogí el pequeño bote de gasolina que me había regalado Rufina para ayudarme a hacer fuego, rocié con rapidez la ropa que llevaba puesta y la prendí. Una vez que me cercioré de que las llamas no conseguían hacerme daño sino que me acariciaban con su brillo y su calor, atravesé la hoguera de un salto y me planté ante aquellos malditos como un Júpiter rojo de ira. Aún puedo ver sus caras de estupefacción, sus cuerpos paralizados. Podía sentir el miedo entrando por su nariz y por sus bocas, por sus ojos, por todos los poros de su piel, ese mismo miedo contra el que su loco profesor les había vacunado.
Por fin reaccionaron y echaron a correr en todas las direcciones. Perseguí a uno de ellos hasta que topamos con una carretera que atravesamos sin mirar. Tal vez pensó que podía saltarla como había saltado el abismo de hormigón. El caso es que fuimos atropellados aunque obviamente con diferentes resultados. El vehículo se dio a la fuga, y yo, en cuanto me recuperé del golpe, hice lo propio. Huí como huyen los héroes de la escena del delito tras haber ejecutado su venganza.
Cuando llegué al túnel Rufina me saludó con una broma:
-Me huele a chamusquina. Te veo, no sé, como transfigurado. -Sí. ¿Te imaginas a un sin techo con superpoderes? No me refiero a sobrevolar Manhattan o Madrid, sino a alguien que persigue a los corruptos que nos han hundido en la miseria y empoderan a la gente. -Vaya, por fin veo que has comprendido la necesidad de formar el Círculo de los Sin Hogar.
Estábamos en eso cuando se presentó una tal Carolina, del Círculo de Enfermeras. Se ofrecía voluntaria para hacernos un chequeo gratis a los del túnel. Le contamos la coincidencia y le encantó la idea, hasta aventuró que podríamos aliarnos contra el CqP. Rufina se puso muy contenta y una botella de champán que tenía guardada para la noche vieja. La vieja se animó tanto que le contó a la enfermera mi problema, a pesar de las miradas reprobatorias que le dirigí. “Si eso es verdad tú podrías ser un buen candidato para Secretario General”, “Al fin y al cabo, un superman sin techo es el mejor ejemplo de un excluido empoderado”. Desde entonces, no he dejado de darle vueltas a esa idea. Me parece bella. Si estoy condenado a vivir, al menos que sea por una causa justa.
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2015.02.09 17:59 defenxor DE CÓMO ME EMPODERÉ (CUENTO)

Soy uno más del ejército de miserables que creó la crisis, o tal vez un mal anterior a la crisis, un genio maligno que estaba ya en las raíces del sistema.
He intentado suicidarme, como hizo ese jubilado griego, el tal Christoulas, en una plaza pública, pero no he tenido éxito. Si trato de cortarme las venas, la hoja de acero se transforma en un inofensivo haz de luz brillante y azulada. Si intento atravesarme el pecho, el resultado es el mismo. También me he llegado a tirar por un puente. En este caso me despierto ligeramente aturdido.
Mi padre siempre decía que lo más importante en la vida es tener un techo. Mi madre apostillaba que la segunda cosa más importante era tener una mujer, porque no está hecho el hombre para vivir solo, y citaba la Biblia. Yo tuve las dos cosas pero las perdí de golpe y porrazo, algo que también te puede pasar según la Biblia, y según el libro de instrucciones de los banqueros, los empresarios sin escrúpulos y los gobernantes de la casta que hacen leyes a los que se acogen los empresarios sin escrúpulos.
Vivía plácidamente en una pequeña ciudad castellana, una de ésas en las que el tren del progreso atraviesa el horizonte nocturno como una lucecita roja, siempre igual y siempre distinta. Ojalá hubiera comprendido antes que esa paz era pura apariencia, que bajo su manto adormecedor las ratas invisibles de la desigualdad te mordisquean y tú no te enteras hasta que te desmayas exangüe. Entonces tienes que irte, emigrar, buscar una segunda oportunidad en otras tierras.
Como tantos castellanos frustrados, creí que en Madrid tendría más suerte, pero no fue así, y cuando ya no pude pagar la pensión me vi obligado a acudir a los albergues, donde no aguanté ni una semana. Puedo aceptar que soy pobre, pero no que formo parte de un ejército de miserables, de zombis que se acercan como perros sumisos a que les acaricien las monjas y los funcionarios municipales. ¡Maldita sea, en mi hambre mando yo! ¡No necesito caridad sino que me devuelvan mi dignidad!
Así que me vi vagando por las calles, huyendo de los alcaldes que practican la tolerancia cero limpiando las calles de gente como yo, sin darse cuenta de que somos la consecuencia de sus propias acciones, su propia basura. Cuando llegan las navidades aprietan más las tuercas de la seguridad. Es lógico, rompemos con la ilusión de un mundo feliz. Con lo que gastan en luces podrían darnos trabajo a más de uno.
Lo único que me consuela es la amistad con otros sin techo, especialmente la que me une a Rufina. Una tarde crucé una carretera por un túnel subterráneo y topé con un Santa Claus que bailaba a la luz de una hoguera. Parecía un rey estrafalario y feliz. Me quedé observándolo un momento y él me guiño un ojo ofreciéndome una lata de cerveza.
Resultó ser una mujer, una mujer extraordinaria que sabe camuflarse para sobrevivir. A pesar de su edad, que nunca me ha dicho –una dama nunca rebela su edad, ironiza-, tiene una naturaleza de hierro. Al parecer se echó a la calle cuando llegó la orden de desalojo. No pidió ayuda a nadie: es demasiado orgullosa. Además, dice que así se libra de su hijito querido, cuya hipoteca fue su ruina. No conozco otra persona más optimista. Dice que los sin hogar somos indios, nómadas, los herederos de una cultura muy vieja e importante que gracias a nosotros no se pierde. Diógenes fue uno de los fundadores. Siempre que hay una manifestación de yayoflautas, aparece en primera plana con una pancarta –sólo se asea en esas ocasiones-. Su sueño es hacerse famosa y que un día se le acerque la alcaldesa y le pregunte en qué puede ayudarla, para poder decirle lo mismo que Diógenes a Alejandro Magno –un guerrero de buena casta-: apártate anda, que la carne de burra de casta no es transparente.
De todas formas, no le gusta que nos apelliden sin techo. Dice que no se ajusta a la realidad, porque tenemos tres techos: uno de cartón –un material excelente para combatir el frío, amén de ecológico-, otro de cemento -el del túnel- y un tercero decorativo –la bóveda celeste-. El otro día me hizo entrar en un locutorio y publicar eso en Plaza Podemos, para sondear un poco. Si su propuesta tuviera mucha aceptación intentaría crear el Círculo de los Sin Hogar. De hecho, ya ha dado los primeros pasos, dibujando en papeles sueltos un mapa censal de los principales puntos de la ciudada donde se concentran nuestros colegas. Así no perderá el tiempo en el caso de presentarse a las primarias, porque las campañas son muy cortas.
El ejemplo de Rufina me reconforta…, pero no lo suficiente. A veces me pongo tan triste que apenas puedo moverme. “Reacciona ciudadano”, me dice, pero es inútil. Siento que quiero volar a otro mundo. Y la verdad, no entiendo muy bien qué me lo impide. Mi única esperanza es que al menos pueda morir por un acto involuntario. Porque el caso es que siento el dolor y sangro igual que los demás, como cuando me muerde el pitbull de algún engominado. Pero siempre acabo estropeándolo. Al ver que la herida se pone fea me emociono y trato de impulsar la infección restregándola en algún charco inmundo. Pero al día siguiente mi piel está limpia.
Tampoco me interesa dar a conocer mi caso. Si la sociedad me ha dejado tirado no se merece que le preste mi cuerpo para que lo estudie. Eso contando con que hubiera fondos para hacerlo, lo cual es improbable en estos tiempos de recortes. De hecho, varios de nuestros tunnel-mates son ex-becarios.
En mi último intento, casi lo consigo.
Oí el rumor de que necesitaban gente en una obra, pero cuando llegué el capataz no estaba. Decidí dormir allí para hablar con él al día siguiente, acomodándome en uno de los contenedores con trozos de corcho y cartones. Reavivé las brasas que habían dejado los albañiles y me comí medio bocadillo que llevaba en el bolsillo. A media noche me despertaron unos gritos que llegaban de lo alto. Parecía una juerga. Subí a cuatro patas por los peligrosos peldaños hasta la última planta. Allí, una luna casi llena proyectaba las sombras de los pilares sobre el fondo negro del abismo. Un conjunto de rostros sorprendidos me observaba con la boca abierta. Pertenecían a cuatro adolescentes vestidos con vaqueros y camisetas de manga corta a pesar del frío. Un hombre alto y calvo se abrió paso entre ellos.
-Vaya, no esperábamos invitados.
Como yo permaneciera mudo, se acarició el mentón y prosiguió:
-Verá, aunque le parezca raro, esto es una clase de educación física. Supongo que habrá oído hablar del Círculo de Cuidadores que Pernoctan (CqP). Pero por favor, siéntese –dijo tomándome del brazo y señalándome uno de los botes de pintura que habían colocado en círculo alrededor de un fuego a modo de asientos-. Me ofreció un brebaje que olía a orujo quemado y me soltó un extraño discurso. Estaba convencido de que la única forma de acabar con el fracaso escolar era sacar la educación de la escuelas y llevarla a la calle. La clase política había inculcado el miedo en la población en los últimos tiempos. Era preciso un nuevo tipo de educación no formal dedicada a combatirlo. Citó a algunos autores, mezcló a Nietzsche con Paulo Freire y a mí se me abrió la boca. Entonces interrumpió su perorata y me llenó otra vez el vaso de plástico.
-Permítame que le haga una demostración práctica de mi fórmula, acompáñeme. Caminamos unos metros hasta llegar a una brecha de varios metros.
-Hemos medido el salto y colocado colchonetas en los bordes. Lo que va a presenciar ahora es un milagro. Estos chicos sacaban las peores notas de su instituto. La orientadora se sentía incapaz de ayudarlos, tenían la autoestima por los suelos, ¿me entiende? Carne de cañón de los malditos políticos, ¿comprende?
Les eché una mirada. Parecían muy contentos, agitándose al lado de algún aparato oculto entre las sombras. De vez en cuando, se acercaban a la cazuela y se servían; entonces eructaban y gesticulaban como posesos, intentando tocarse la punta de los pies con las piernas rectas o dando volteretas laterales al ritmo de la música.
En un momento dado, el extraño profesor sacó un silbato. Al oírlo, los cuatro alumnos se dirigieron en un trote ordenado hacia una línea de tiza que había sido dibujada en el suelo. Después respiraron y flexionaron sus cuerpos adoptando la actitud de los corredores.
-¿Preparados? –gritó el cuidador -¡Sí! –respondieron al unísono. -¿Conoce usted a Apollinaire? –me preguntó. Y luego exclamó-: -Venid hasta el borde -Tenemos miedo, podríamos caer –respondieron ellos como en una siniestra letanía. -¡Venid hasta el borde! –se oyó de nuevo
Entonces se acercaron y se dejaron empujar por el profesor al tiempo que exclamaban:
-¡Y volaron!
Yo me tapé los ojos, temiéndome lo peor, pero cuando los abrí, vi que todos habían conseguido pasar al otro lado y se felicitaban, despatarrados en la colchoneta entre toses y escupitajos.
-¿Qué le ha parecido, eh? – me preguntó el profesor. Tenía en la cara dibujada una sonrisa de orgullo y satisfacción.
Cabeceé mientras daba media vuelta. Al bajar las escaleras escuché de nuevo sus tremendas carcajadas amplificadas por el eco. Me metí en el contenedor de nuevo y me dormí enseguida, ayudado por el alcohol caliente..
No sé cuánto tiempo habría pasado cuando me despertaron unas voces:
-Eh, mirad, un mendigo, vamos a “queimarlo”, ¡ja, ja, ja! -¿Por qué no lo grabamos? ¡Eh, Bolas!, saca tu pedazo de móvil.
Al poco sentí el resplandor y el calor del fuego rodeándome. Me incorporé un poco y sonreí. Ahí tenía la ocasión que tanto había buscado, por fin podía morir; sólo tenía que esperar a que las llamas se acercaran un poco más y se cebaran sobre mí. Con el crepitar de papeles y cartones se mezclaban los chillidos de excitación de los pirómanos. Saltaban y se movían igual que en la azotea, aunque mucho más excitados. Parecían animales enloquecidos por el olor a muerte. No se imaginaban que mi intención era quedarme tranquilamente entre los escombros, sonriendo y agradeciéndoles el gesto.
Sin embargo, cuando las llamas se hicieron más altas y amenazantes, justo antes de lanzarme su mortal dentellada, dijeron algo que me sacó del trance –pues me había concentrado para darle un poco de trascendencia a mi paso hacia una mejor vida-:
-¡Muerte a los parásitos! -¡Viva El Führer!
Al oír aquello cambié de opinión. Cogí el pequeño bote de gasolina que me había regalado Rufina para ayudarme a hacer fuego, rocié con rapidez la ropa que llevaba puesta y la prendí. Una vez que me cercioré de que las llamas no conseguían hacerme daño sino que me acariciaban con su brillo y su calor, atravesé la hoguera de un salto y me planté ante aquellos malditos como un Júpiter rojo de ira. Aún puedo ver sus caras de estupefacción, sus cuerpos paralizados. Podía sentir el miedo entrando por su nariz y por sus bocas, por sus ojos, por todos los poros de su piel, ese mismo miedo contra el que su loco profesor les había vacunado.
Por fin reaccionaron y echaron a correr en todas las direcciones. Perseguí a uno de ellos hasta que topamos con una carretera que atravesamos sin mirar. Tal vez pensó que podía saltarla como había saltado el abismo de hormigón. El caso es que fuimos atropellados aunque obviamente con diferentes resultados. El vehículo se dio a la fuga, y yo, en cuanto me recuperé del golpe, hice lo propio. Huí como huyen los héroes de la escena del delito tras haber ejecutado su venganza.
Cuando llegué al túnel Rufina me saludó con una broma:
-Me huele a chamusquina. Te veo, no sé, como transfigurado. -Sí. ¿Te imaginas a un sin techo con superpoderes? No me refiero a sobrevolar Manhattan o Madrid, sino a alguien que persigue a los corruptos que nos han hundido en la miseria y empoderan a la gente. -Vaya, por fin veo que has comprendido la necesidad de formar el Círculo de los Sin Hogar.
Estábamos en eso cuando se presentó una tal Carolina, del Círculo de Enfermeras. Se ofrecía voluntaria para hacernos un chequeo gratis a los del túnel. Le contamos la coincidencia y le encantó la idea, hasta aventuró que podríamos aliarnos contra el CqP. Rufina se puso muy contenta y una botella de champán que tenía guardada para la noche vieja. La vieja se animó tanto que le contó a la enfermera mi problema, a pesar de las miradas reprobatorias que le dirigí. “Si eso es verdad tú podrías ser un buen candidato para Secretario General”, “Al fin y al cabo, un superman sin techo es el mejor ejemplo de un excluido empoderado”. Desde entonces, no he dejado de darle vueltas a esa idea. Me parece bella. Si estoy condenado a vivir, al menos que sea por una causa justa.
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